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En el mundo de la consultoría, dar el salto hacia el emprendimiento no siempre es sencillo. Para muchos profesionales con experiencia, la barrera no está en la capacidad técnica, sino en encontrar el modelo adecuado que combine independencia con respaldo. Ese fue precisamente el punto de inflexión para Manuel, socio senior de la franquicia ERA Group en España.
Con una sólida trayectoria en gestión de clientes y liderazgo de proyectos en sectores como la energía, los productos químicos y los gases industriales, Manuel ya contaba con las competencias clave para desarrollar una actividad consultiva de alto nivel. Sin embargo, buscaba algo más: construir su propio negocio.
Emprender con estructura: el atractivo del modelo
“Siempre había tenido interés en emprender”, explica. “Llevaba tiempo valorando iniciar un proyecto relacionado con una franquicia consultoría y la gestión de proyectos. Cuando descubrí ERA Group, entendí que era la oportunidad perfecta para poner en valor mis capacidades y, al mismo tiempo, construir algo propio dentro de una red global.”
Este equilibrio entre autonomía y estructura es uno de los pilares del modelo. Los consultores desarrollan su propio negocio, pero lo hacen apoyados en una organización consolidada, con metodología, herramientas y soporte continuo.
Una red global como verdadero diferencial
Aunque ERA cuenta con tecnología, marketing y procesos bien definidos, Manuel destaca un elemento por encima de todos: las personas.
“El mayor valor diferencial es la red de profesionales. Estamos hablando de más de 800 expertos a nivel global, con un nivel de experiencia y talento extraordinario. Esa capacidad de colaboración y acceso a conocimiento es difícil de replicar.”
Esta red no solo aporta expertise técnico, sino también un componente clave en cualquier proceso de crecimiento: la generosidad. Durante el onboarding y las primeras fases del negocio, el acceso a la experiencia de otros consultores facilita una curva de aprendizaje mucho más eficiente.
Un modelo alineado con el cliente
Otro de los aspectos que más convenció a Manuel fue la propuesta de valor hacia el cliente: el modelo “no savings, no fee”.
“Compartir el éxito con el cliente genera una relación mucho más transparente y de confianza. Además, reduce significativamente el riesgo para ellos, lo que facilita la toma de decisión y la apertura a trabajar con nosotros.”
Este enfoque no solo impacta en la captación de proyectos, sino también en la calidad de las relaciones a largo plazo.
Más allá de la reducción de costes
Aunque la optimización de costes es el resultado tangible del trabajo, Manuel insiste en que el verdadero valor va más allá.
“La reducción de costes es la consecuencia de un proceso. En ese proceso intervienen el conocimiento del mercado, de proveedores, la experiencia sectorial… pero también la capacidad de entender al cliente.”
Este enfoque permite generar impactos adicionales: mejor visibilidad del mercado, reducción de riesgos y una toma de decisiones más informada por parte del cliente.
El factor humano como clave del éxito
En un entorno donde los datos y los análisis son fundamentales, Manuel pone el foco en un elemento menos tangible, pero decisivo: la gestión de las relaciones.
“El éxito pasa por tener un enfoque centrado en las personas. Entender al cliente, generar confianza y construir relaciones sólidas es lo que permite que los proyectos funcionen y que se mantengan en el tiempo.”
Resultados que respaldan el modelo
Tras más de 15 años en ERA Group, los resultados avalan el enfoque. En sectores como el sanitario, Manuel y su equipo han conseguido ahorros superiores al 20% y 25% en múltiples proyectos, generando un impacto directo y medible para sus clientes.
Pero más allá de las cifras, el verdadero valor —concluye— es convertirse en un partner estratégico:
“Los clientes encuentran en nosotros un compañero de largo recorrido, alguien en quien confiar para seguir mejorando su negocio.”
