Imagínatelo. . Despedir el 2008 en el desierto, como auténticos marajás marroquíes. Decirle adiós a la soltería durante una cena en las dunas cercanas a Zagora.
Rodeados de estrellas, de buenos propósitos y de nuevas caras. Y empezar el 2009 con buen pie. Metiéndolo por sorpresa en algún corazón o pisando el suelo sagrado de La Medina, después de haber ablandado los problemas en una cabina de masaje de un maravilloso RIAD de Marrakech. Aparcar la crisis y la soledad en la puerta de un Zoco dispuesto (él también) a ser conquistado. Y volver a la realidad tras una noche mágica frente al mar de Essaouira. Completa y románticamente renovados.
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